La Secretaría de Cultura de la Nación decidió no renovarle el contrato laboral al fotógrafo cubano-argentino Kaloian Santos Cabrera, que fotografió al cabo primero de Gendarmería Nacional (de apellido Guerrero) que disparó la cápsula de gas lacrimógeno que casi le cuesta la vida al fotógrafo Pablo Grillo en la protesta de jubilados del 12 de marzo, en la Plaza Congreso.

El fotorreportero, que tenía contrato con el Estado desde 2013, facturaba como monotributista y había aprobado el “examen de idoneidad” impulsado por el ministro Federico Sturzenegger en la Administración Pública Nacional.
“Me dijeron que era porque se trataba de una reducción de personal, pero fue una reducción personalísima: solo yo me quedé sin trabajo”, dice Santos Cabrera. Recibió la notificación en su mail personal el lunes 31, a las 22.30, horas después de trabajar en la Secretaría de Cultura.
Según le informó la directora del área de prensa, que se reunió con representantes de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la orden de la desvinculación había llegado “desde arriba” y era “irreversible”.