Tras el revés legislativo a los pliegos de Lijo y García-Mansilla, el juez del máximo tribunal insistió en que las designaciones deben pasar por el Congreso.

El juez de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, se refirió al rechazo del Senado a los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para integrar el máximo tribunal y consideró que la decisión del cuerpo legislativo es “respetable”.
Consultado sobre la designación en comisión de García-Mansilla por decreto del presidente Javier Milei, Lorenzetti dejó en claro su postura: “Yo nunca aceptaría ser designado por decreto”.
El magistrado planteó que más allá de las discusiones en torno a los candidatos, la clave del debate estuvo en el mecanismo elegido para su nombramiento. “Si uno analiza lo que se discutió ayer, se habló más del decreto que de los candidatos. Si uno suprime mentalmente el decreto, la situación de los candidatos hubiera sido distinta”, sostuvo en diálogo con Eduardo Feinmann en Radio Mitre.
El rechazo de los pliegos de Lijo y García-Mansilla generó un fuerte impacto en el ámbito judicial y político. Mientras que Lijo nunca llegó a asumir, García-Mansilla juró en la Corte Suprema tras ser nombrado en comisión durante el receso legislativo, un procedimiento que el gobierno de Milei justificó ante la demora del Congreso en debatir las designaciones.
Sin embargo, tras el revés en la Cámara Alta, su situación quedó en una zona gris. En ese contexto, el juez federal de La Plata, Alejo Ramos Padilla, dictaminó que García-Mansilla no podrá firmar fallos en la Corte por tres meses y que el resto de los magistrados del máximo tribunal deberán evitar su participación en los casos.
Al ser consultado sobre si García-Mansilla debería renunciar, Lorenzetti evitó una respuesta directa y se limitó a decir que “es una decisión personal que él estará evaluando”. No obstante, remarcó su postura sobre el mecanismo utilizado para su designación y la importancia de respetar el proceso institucional.
Lorenzetti también hizo referencia al antecedente de 2015, cuando Mauricio Macri nombró en comisión a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz para integrar la Corte. En esa ocasión, según relató, el propio tribunal sugirió al Ejecutivo seguir el procedimiento tradicional para evitar un rechazo legislativo.
“La Corte lo discutió interinamente y no dimos una opinión jurídica, le sugerimos al Presidente que lo mejor era seguir el procedimiento institucional porque sino el Senado iba a oponerse lógicamente; la Corte ha dicho en numerosas oportunidades que la designación de jueces es una decisión del Senado”, explicó.
La respuesta del Gobierno
Desde el oficialismo, el vocero presidencial Manuel Adorni defendió el decreto de Milei y aseguró que el rechazo del Senado no altera la postura del Gobierno. “Nosotros designamos en comisión dentro del marco legal, el rechazo de los pliegos es una decisión política del Congreso”, afirmó en conferencia de prensa.
En tanto, en el entorno del presidente consideran que la negativa del Senado no solo responde a una cuestión institucional, sino también a la resistencia de algunos sectores políticos y judiciales a la figura de Lijo, un magistrado que ha generado divisiones dentro del Poder Judicial y la clase política.
Mientras tanto, la Corte Suprema seguirá funcionando con sus actuales integrantes y sin la participación de García-Mansilla en los fallos, a la espera de que se defina su situación.