Volver a lo simple

Por Heber Sirerol – Politólogo

Hay momentos en la política donde las grandes discusiones deben ceder lugar a las necesidades más simples. Momentos donde los planes estratégicos, las obras emblemáticas y las disputas de poder pasan a un segundo plano porque la realidad impone otras urgencias.

La Rioja atraviesa uno de esos momentos.

La decisión del Gobierno nacional de cortar recursos, paralizar programas y desentenderse de gran parte de las responsabilidades que históricamente compartía con las provincias obligó a redefinir prioridades. La discusión ya no es únicamente cómo crecer. La discusión es cómo sostener. Cómo acompañar. Cómo proteger.

Y en ese escenario aparece una palabra que debería transformarse en el eje de toda acción política: cercanía.

Cuando los recursos son escasos, la política no puede alejarse de la gente. Debe hacer exactamente lo contrario. Debe acercarse más. Porque la demanda social cambió.

Hoy la preocupación de miles de familias no pasa por las discusiones ideológicas ni por las peleas partidarias. Pasa por llegar a fin de mes. Por comprar los medicamentos. Por sostener el empleo. Por pagar la factura de la luz. Por llenar la heladera.

Esa es la agenda real y es allí donde el Estado provincial debe concentrar buena parte de sus esfuerzos.

Las medidas anunciadas en los últimos meses van en esa dirección. La implementación de los Chachos como herramienta para sostener el consumo y la actividad económica local, los incrementos salariales otorgados a los trabajadores estatales y los distintos mecanismos de contención que buscan amortiguar los efectos del ajuste nacional forman parte de una estrategia defensiva que intenta proteger a los riojanos en uno de los contextos más complejos de los últimos años. Esta segunda edición de los CHACHOS, logro apoyo de sectores que en el 2024 cuestionaron antes de su primera implementación, logrando en algún punto la legitimidad de esta medida.

Pero la asistencia económica, por sí sola, no alcanza.

Ninguna medida tendrá el impacto esperado si no está acompañada por presencia territorial.

Y allí aparece uno de los principales desafíos de la dirigencia, capitalizar el esfuerzo, mostrarse preocupada y ocupada de mejorarle la vida a la gente.

Durante estos últimos años, parte de la política fue reemplazando la calle por las redes sociales. La reunión vecinal por la publicación de Instagram. El contacto directo por el video editado. La escucha por las estadísticas de alance. hoy, los niveles de demanda hacen ver que no alcanza con la video política y los tik tok, necesitando nutrir lo comunicacional con políticas publicas de territorio y cercanía.

Las redes son herramientas valiosas. Pero jamás podrán reemplazar el territorio. mas aun, en sociedad tan chica como la nuestra, donde el video y la comunicación muchas veces están a miles de kilómetros de la realidad cotidiana de los vecinos.

Sin embargo, en los últimos tiempos, y muchas veces bajo el argumento de la falta de recursos, algunos funcionarios y dirigentes comenzaron a alejarse de los barrios, de las instituciones y de los problemas cotidianos. Como si la ausencia de presupuesto justificara también la ausencia política.

Y es exactamente al revés.

Cuando hay menos recursos, la presencia vale más.

Escuchar no tiene costo.

Recorrer los barrios no tiene costo.

Estar cerca de quien atraviesa una dificultad tampoco tiene costo.

La política riojana tiene una enorme fortaleza histórica: la capacidad de construir comunidad. De generar vínculos. De estar presente cuando las cosas se complican.

Ese capital no puede perderse.

Por eso resulta necesario que cada ministerio, cada secretaría, cada organismo provincial, cada municipio y cada dirigente entiendan que la prioridad de esta etapa es la proximidad. La capacidad de llegar antes que el problema se transforme en desesperación. Antes la crisis en los niveles superiores de la política, a nivel nacional o provincial, los municipios y las instituciones del sector civil, son el primer eslabón de la demanda creciente, lo que exige presencia y resolucion.

Todo indica que ese es también el mensaje que busca transmitir el gobernador Ricardo Quintela hacia adentro de su propio esquema de gestión: fortalecer a quienes están en contacto con la gente, premiar las iniciativas que resuelven problemas concretos y orientar los recursos disponibles hacia aquello que impacta directamente en la vida cotidiana de las familias.

Porque hoy gobernar no consiste solamente en administrar.

Gobernar es acompañar.

Es garantizar un plato de comida cuando falta trabajo.

Es ayudar a conseguir un medicamento cuando el ingreso no alcanza.

Es sostener el consumo local cuando la economía se enfría.

Es evitar que una factura se convierta en una tragedia familiar.

La sociedad no espera milagros. Sabe perfectamente cuáles son las limitaciones del contexto. Lo que reclama es sensibilidad, presencia y respuestas.

Quizás por eso haya llegado el momento de dejar en pausa las internas, las especulaciones electorales y la videopolítica que muchas veces consume más tiempo del que aporta.

La Rioja necesita una política menos preocupada por el algoritmo y más ocupada por las personas.

Quizás, en tiempos de abundancia se puede gestionar desde una oficina, pero en tiempos de dificultad, se gobierna al lado de la gente..