El 22 de febrero marcó el inicio de la desaparición de Lian Gael Flores Soraide, un niño de 3 años que se esfumó en un cortadero de ladrillos en Ballesteros Sud, Córdoba. Más de un mes después, la familia sigue sin obtener respuestas claras. La causa no tiene detenidos ni imputados, pero la querella ahora busca que varios testigos sean imputados por falso testimonio.

Tras varias semanas de incertidumbre, la justicia federal decidió levantar el secreto de sumario que había impedido que la querella tuviera acceso al expediente. Según Darío Baggini, abogado de la familia, este acceso permitió finalmente revisar los testimonios y pruebas, lo que dejó al descubierto varias contradicciones.
“Las contradicciones son suficientes para pedir imputaciones, por lo menos, por falso testimonio”, sostuvo Baggini al referirse a los testimonios de algunos miembros de la comunidad boliviana local.
La sospecha de la camioneta
Una de las mayores incógnitas sigue siendo la presencia de una camioneta Suran gris que varios testigos aseguran haber visto en la zona el día de la desaparición. A pesar de que las autoridades no han descartado ninguna hipótesis, incluyendo la trata de personas, la querella se muestra cada vez más interesada en la actividad de la Suran, especialmente por las contradicciones en las versiones de los testigos sobre su ocupantes.
“La presencia de una pareja rosarina en el vehículo es algo que debe investigarse. El conductor podría haber omitido información”, apuntó Baggini.
La reconstrucción del hecho, realizada por orden del juez federal de Bell Ville, aportó nuevos elementos al caso. Testigos clave, junto con autoridades de Gendarmería Nacional y el Equipo Conjunto de Investigación (ECI), estuvieron involucrados en la reconstrucción de los hechos, que se realizó de manera individual con cada testigo. Este viernes se llevará a cabo la segunda etapa de las reconstrucciones.
La familia de Lian sigue con esperanza
Elías Flores, padre de Lian, insistió en que su hijo podría haber sido secuestrado. “Lo único que le pido a la gente que lo tenga es que se ponga la mano en el pecho y me devuelvan al niño”, expresó con angustia, manteniendo la esperanza de que su hijo esté con vida.
“Con fe y esperanza, mantenemos el ánimo”, aseguró Elías, mientras la familia sigue adelante con la búsqueda de respuestas.