Si tenían la plata, ¿por qué dieron chachos?

Opinión: Por Heber Sirerol, Politologo.

Hay una pregunta que aparece en cada conversación por estos días en La Rioja sobre el pago de una parte de los salarios con Chachos: si la Provincia tenía plata, ¿por qué no dio pesos?

La pregunta parece sencilla. Pero tiene una respuesta bastante más interesante.

No se trata simplemente de reemplazar un billete por otro. Se trata de decidir por dónde circula el dinero.

Cuando un empleado recibe pesos, puede gastarlos en La Rioja, pero también puede comprar dólares, pagar una plataforma que cobra afuera, comprar por internet, adquirir productos de otra provincia o simplemente guardar esos pesos.

El dinero puede salir rápidamente de la economía riojana.

El Chacho tiene una diferencia fundamental: nace con el objetivo de circular dentro de La Rioja para dinamizar la economía motorizando consumo.

Ahí está la clave.

El almacén que recibe Chachos le compra al proveedor que acepta Chachos. El proveedor paga salarios, impuestos o servicios, el trabajador compra en otro comercio y ese comercio vuelve a utilizarlo. El mismo billete puede pasar por varias manos antes de volver al Estado.

Es lo que los economistas llaman efecto multiplicador: una unidad de dinero puede generar varias operaciones dentro de una economía cuando permanece circulando.

Por eso la discusión no debería ser solamente si el Chacho es “bueno” o “malo”.

La pregunta más interesante es otra:

¿Qué busca la Provincia pagando con Chachos que no conseguiría pagando exactamente la misma suma en pesos?

Consigue que una parte de ese poder de compra quede atada a la economía local.

La Provincia podía tener recursos y, al mismo tiempo, elegir una herramienta monetaria distinta para sostener el consumo y la circulación local.

Es una decisión económica y también política.

Porque cuando el Estado paga con pesos, entrega dinero que puede tomar cualquier camino, cumpliendo en parte el objetivo que el gobierno de Quintela está buscando: mejorar el poder adquisitivo de la administración pública frente a la inflación. Ahora bien eso no necesariamente asegura actividad económica local.

Cuando paga con Chachos, intenta decirle a ese dinero:

“Quedate acá. Comprá acá. Pagá acá. Hacé trabajar a la economía de acá.”

Por eso el debate sobre los Chachos merece algo más que una discusión entre defensores y detractores.

Hay que mirar qué pasa después de que el empleado cobra. La compra de alimentos y pago de servicios podrían ser los sectores de mayor recepción. En este momento, desde Sintonia Fina consultora, estamos llevando adelante una encuesta digital preguntando sobre en qué utilizaron los chachos.

La Provincia podía tener recursos y, al mismo tiempo, elegir una herramienta monetaria distinta para sostener el consumo y la circulación local.

El verdadero valor de una “moneda” no está solamente en el papel que la representa. Está en la cantidad de veces que logra convertirse en consumo, trabajo, ventas y actividad económica.

Quizás ahí esté la explicación más sencilla de por qué, pudiendo pagar una parte en pesos, La Rioja eligió pagarla en Chachos.

No era solamente una cuestión de cuánta plata había.

Era una cuestión de dónde querían que esa plata circulara.