SE FUE ADORNI, ¿AHORA QUÉ?

Por Heber Sirerol – Politólogo

Durante un largo tiempo, buena parte de la discusión política giró alrededor de Manuel Adorni. Conferencias de prensa, cruces con periodistas, frases virales y una estrategia comunicacional que convirtió al jefe de gabinete y vocero presidencial, en un principio en uno de los principales escudos del Gobierno de Javier Milei. Luego de todo lo que se supo sobre su variacion patrimonial, se convirtió en un ancla.

Pero la política tiene sus tiempos. Y esos tiempos empiezan a cambiar.

Si la etapa inicial estuvo dominada por la comunicación, la batalla cultural y el impacto en las redes sociales, ahora comienza otra mucho más compleja: la construcción política y electoral de cara al año próximo.

Ya no alcanza con administrar la agenda diaria. Es tiempo de discutir poder.

Acá aparece el principal desafío de la oposición, especialmente del peronismo. No alcanza con esperar el desgaste del Gobierno ni con señalar sus errores. Hace falta construir una agenda propia, recuperar la iniciativa y ofrecer una propuesta capaz de reencontrarse con quienes dejaron de votar al peronismo y también con aquellos que empiezan a sentirse decepcionados por el rumbo libertario.

La pregunta ya no es solamente qué hace Milei. La pregunta es qué alternativa está construyendo la oposición.

Ese camino obliga al peronismo a mirarse hacia adentro. El desgaste de muchas de sus figuras es un dato de la realidad y la discusión sobre la renovación de cuadros ya no puede seguir postergándose. No se trata de reemplazar nombres por una cuestión generacional, sino de encontrar dirigentes capaces de interpretar una sociedad que cambió profundamente.

En un escenario político cada vez más fragmentado, también será necesario discutir la conformación de frentes electorales con coincidencias programáticas e ideológicas, pero también con formas compatibles de ejercer la política. La unidad por sí sola ya no garantiza competitividad.

Mientras tanto, el oficialismo tampoco transita un camino exento de tensiones. Las diferencias entre los distintos sectores que integran el universo libertario y sus aliados empiezan a hacerse visibles. La relación con el PRO atraviesa momentos de incertidumbre y no está claro hasta dónde llegará esa convivencia.

Si esas diferencias terminan profundizándose, podría reaparecer un escenario de tercios, una dinámica que la política argentina conoce muy bien.

En ese tablero aparecen dirigentes que buscan construir una identidad propia. Diego “El Colo” Santilli, reemplazo de Adorni, intenta ubicarse en una posición de equilibrio: ni plenamente PRO, ni completamente libertario, ni cercano al peronismo. Su capacidad para tender puentes entre distintos sectores del oficialismo, particularmente entre Karina Milei y Santiago Caputo, lo convierten en un actor que merece atención.

En este contexto también adquiere mayor relevancia la reforma electoral y la eliminación de las PASO. La decisión del oficialismo responde, entre otras razones, a evitar discusiones internas por el liderazgo y administrar las candidaturas desde el poder central. Hasta ahora, el Gobierno mantiene cohesionados a sus aliados mediante acuerdos de gestión y recursos, pero sin compartir realmente las decisiones políticas.

Del otro lado, Mauricio Macri vuelve a moverse. Sus críticas al Gobierno y su reposicionamiento parecen buscar nuevamente el respaldo del llamado “círculo rojo”, intentando recuperar centralidad en una escena política donde su liderazgo ya no resulta indiscutido.

Después de gran parte del año hablando de Adorni, quizás sea momento de empezar a hablar menos, ahora que ya se fue y plantear una discusión más destinada los proyectos y su impacto en la vida de la gente.

Porque las elecciones del año próximo se definirán por quién pueda interpretar mejor lo que la sociedad esta demandándole a la politica y por quién logre representar una esperanza creíble para una sociedad cansada de la confrontación permanente. Los nombres seran importantes en este momento de bombardeo mediatico.

La política argentina necesita recuperar el debate sobre las ideas, los programas y el futuro. Tanto a nivel nacional como en cada una de las provincias, donde el modelo de Milei pega fuerte y dispar, donde los votantes entienden bastante bien las responsabilidades de nivel de gobierno.

Ese sigue siendo el desafío pendiente.