Opinión- por Heber Sirerol, Politólogo
Hay una pregunta que empieza a instalarse en la política riojana y que, por ahora, tiene más interrogantes que respuestas:
¿Ricardo Quintela podría volver a ser candidato a gobernador en 2027?

La respuesta parece sencilla. Gobernó entre 2019 y 2023 y fue reelegido para el período 2023-2027. La nueva Constitución establece que gobernador y vicegobernador pueden ser reelegidos por un solo período consecutivo y que, después de ello, deben esperar un período para volver a competir.
A primera vista, Quintela debería quedar afuera. Pero hay un detalle que abre la discusión.
La reforma constitucional de 2024 estableció claramente el régimen de reelección hacia adelante, pero no incorporó una cláusula transitoria que determinara expresamente cómo deben computarse los mandatos anteriores del gobernador en ejercicio.
Y ahí aparece el gris.
No existe una habilitación expresa para una nueva candidatura. Pero tampoco existe una disposición transitoria que haya resuelto de manera específica la situación de Quintela frente al nuevo texto constitucional.
No es lo mismo afirmar que está habilitado que reconocer que existe una discusión jurídicamente posible.
¿Error u omisión?
La pregunta inevitable es por qué.
La Convención Constituyente tuvo representación de las distintas fuerzas políticas con representación en la provincia y aprobó por unanimidad el texto definitivo y sus cláusulas transitorias.

Por eso resulta difícil pasar por alto que esta situación no haya sido expresamente aclarada.
¿Fue deliberado? ¿Se entendió que no era necesario establecer cómo se computaban los mandatos porque debían contabilizarse normalmente? ¿O fue simplemente una omisión? No hay una respuesta definitiva.
Y existe un antecedente riojano que hace todavía más llamativa la comparación: en la reforma constitucional de 2008, el constituyente sí estableció expresamente, mediante una cláusula transitoria, cómo debía computarse el mandato del gobernador en ejercicio.
En 2024, esa precisión no apareció.
No existe una habilitación expresa para una nueva candidatura. Pero tampoco existe una disposición transitoria que haya resuelto de manera específica la situación de Quíntela frente al nuevo texto constitucional.
¿Qué puede decir la Justicia?
La jurisprudencia de la Corte Suprema ofrece argumentos importantes para quienes sostienen que Quintela no podría buscar un tercer mandato consecutivo.
En 2019, el máximo tribunal impidió que Sergio Casas buscara una nueva reelección en La Rioja. En 2023 hizo lo mismo con Sergio Uñac en San Juan. Y años antes había establecido un límite similar frente a la candidatura de Gerardo Zamora en Santiago del Estero.
En esos casos, la Corte puso en valor principios como la periodicidad de los mandatos, la alternancia y el carácter republicano del sistema.
La tendencia, por lo tanto, no parece favorecer interpretaciones que permitan extender indefinidamente la permanencia de una persona en el Poder Ejecutivo.
Pero hay una diferencia importante: ninguno de esos casos es idéntico al de Quintela.
Aquí no existe una Constitución que habilite expresamente un tercer mandato. Existe una Constitución nueva que establece un límite y que, al mismo tiempo, no resolvió mediante una cláusula transitoria cómo deben computarse los períodos anteriores.
Eso no alcanza para afirmar que Quintela puede ser candidato.
Pero sí alcanza para entender por qué podría existir una discusión judicial si, llegado el momento, alguien decidiera plantearla.
La verdadera pregunta es:
¿Quintela quiere volver a ser gobernador?
Hasta ahora no existe una definición pública que permita responder afirmativamente.
Y aparece otra pregunta todavía más importante:
¿Su prioridad política está en volver a gobernar La Rioja o en construir un proyecto nacional para el peronismo?
Ambos caminos pueden complementarse, pero no necesariamente requieren la misma estrategia.
Quintela puede aspirar a seguir teniendo un rol central en la política nacional, participar de la reconstrucción del peronismo y, al mismo tiempo, evaluar en algún momento si la gobernación sigue siendo el lugar desde donde mejor puede desarrollar su proyecto.
Hoy no lo sabemos, hoy justamente por eso sería un error confundir una posibilidad constitucional con una decisión política.
El efecto sobre la sucesión
Hay, sin embargo, una consecuencia concreta que ya puede producir esta discusión: congela la sucesión.
Distintos dirigentes y sectores del peronismo riojano ya han expresado, de manera más o menos explícita, su voluntad de disputar el lugar que dejaría Quintela en 2027.
Pero la situación cambia si existe la posibilidad de que el actual gobernador pueda intentar continuar.
Una cosa es construir una candidatura para una sucesión abierta, otra muy distinta es hacerlo sabiendo que existe la posibilidad de competir contra el propio Quintela.
Por eso, aun cuando él no haya manifestado que quiere volver, la sola incertidumbre puede ralentizar acuerdos, postergar definiciones y obligar a muchos dirigentes a esperar.
Nadie quiere construir durante un año una candidatura para descubrir después que el escenario electoral era otro.
Tres escenarios
El peronismo riojano debería, entonces, contemplar al menos tres posibilidades.
La primera: que Quintela no pueda competir y se abra definitivamente la disputa por la sucesión.
La segunda: que intente ser candidato y la cuestión termine en una discusión judicial.
La tercera: que eventualmente exista una posibilidad jurídica, pero que Quintela decida no utilizarla porque su proyecto político esté puesto en otro lugar.
Son escenarios completamente diferentes.

Y cualquiera de ellos puede modificar la estrategia del peronismo de cara a 2027.
El verdadero gris
Hoy nadie puede afirmar con certeza que Quintela esté habilitado para buscar un nuevo mandato.
Pero tampoco parece prudente sostener que el asunto está completamente cerrado sin discutir el silencio de la cláusula transitoria.
La jurisprudencia de la Corte ofrece argumentos fuertes a favor de la alternancia y de una interpretación restrictiva de las reelecciones. Pero todavía no existe un pronunciamiento que haya resuelto exactamente esta situación bajo la Constitución riojana de 2024.
Por eso, quizás la pregunta más importante no sea quién será el próximo gobernador.
Todavía es demasiado pronto.
La pregunta es otra:
¿Estamos seguros de que Quintela no podrá intentar volver?
Quizás no quiera.
Quizás su proyecto esté en otro lugar.
Quizás la Justicia termine cerrando esa posibilidad.
O quizás, llegado el momento, decida intentarlo.
Pero mientras esa puerta no esté definitivamente cerrada, el peronismo riojano debería tener algo claro:
la sucesión de Quintela todavía no puede darse por descontada.
Y ese pequeño gris constitucional puede terminar siendo uno de los grandes interrogantes políticos del 2027 riojano.