Mientras el Gobierno nacional insiste en mostrar una baja de la pobreza a nivel país, en La Rioja los números de la economía cotidiana cuentan otra historia. Según un informe presentado por Lucas De la Fuente, referente de Libres del Sur, una familia tipo necesitó en abril más de $1.509.592 para no quedar bajo la línea de pobreza.
El dato surge del último relevamiento del Índice Barrial de Precios (IBP), un estudio que se realiza en comercios de distintos barrios riojanos y que mide el impacto real de la inflación sobre los sectores populares.
De acuerdo al informe, una familia compuesta por dos adultos y dos niños necesitó además $670.930 solo para cubrir la Canasta Básica Alimentaria, el monto mínimo para no caer en la indigencia.
Los números reflejan que la presión sobre los hogares sigue creciendo. En apenas los primeros cuatro meses de 2026, la Canasta Básica Alimentaria acumuló un aumento del 16,34%, mientras que la suba interanual alcanzó el 36,39%. Por su parte, la Canasta Básica Total tuvo un incremento anual del 34,59%.
Uno de los rubros que más impactó en el bolsillo fue el de las carnes, con una suba interanual del 47,22%. También registraron fuertes aumentos las verduras, con 37,54%, y los productos de almacén, que subieron un 26,12%.
El informe también puso el foco en la pérdida de poder adquisitivo. Según el análisis, durante parte del segundo semestre de 2025 los salarios privados registrados lograron ganarle a la inflación y sostener parcialmente el consumo. Sin embargo, hacia fin de año esa tendencia comenzó a frenarse.
En el empleo público, en cambio, el deterioro salarial fue constante durante todo el período analizado, con sueldos que quedaron cada vez más atrás frente al avance de los precios.
Desde Libres del Sur remarcaron que los datos relevados en los barrios muestran una realidad distinta a los indicadores nacionales y advirtieron que cada vez más familias necesitan mayores ingresos solo para cubrir gastos básicos.
El Índice Barrial de Precios se realiza en La Rioja desde 2018 y releva mensualmente valores en almacenes, carnicerías, verdulerías y supermercados de distintos sectores de la ciudad para medir el impacto concreto de la inflación en la vida diaria.