Caída de ingresos, ajuste y salarios en riesgo: desde la Provincia alertan por un escenario crítico condicionado por la economía nacional.
El Gobierno de La Rioja encendió una señal de alarma sobre la situación económica actual y la comparó con uno de los momentos más duros de la historia reciente: la crisis de 2001. La advertencia llegó desde el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, quien describió un panorama financiero cada vez más ajustado y con escaso margen de maniobra.
“El contexto es muy difícil, como no se veía desde hace años”, planteó el funcionario, al tiempo que vinculó la situación provincial con el freno de la economía a nivel nacional.
Uno de los datos más sensibles expuestos por el Gobierno es la fuerte dependencia de los recursos que llegan desde Nación. Según detallaron, la mayor parte de esos fondos se destina al pago de salarios, lo que deja a la administración provincial con escaso margen para sostener políticas públicas.
En ese escenario, cualquier mejora salarial aparece condicionada. Sin un repunte en los ingresos, la posibilidad de otorgar aumentos se vuelve cada vez más compleja, lo que suma tensión social en un contexto ya delicado.
A pesar del cuadro adverso, desde la Provincia aseguran que buscan sostener el funcionamiento del Estado, aunque reconocen recortes en áreas sensibles como salud, medicamentos y programas esenciales.
El diagnóstico oficial también incluye críticas al rumbo económico nacional, al que responsabilizan por la caída de la actividad y la consecuente reducción de recursos.
Mientras tanto, el Gobierno avanza con medidas de ajuste para intentar equilibrar las cuentas, en un escenario donde el margen de acción es cada vez más limitado y la incertidumbre crece.
