Análisis político – Noticias Fans

El domingo próximo pasado, fue el límite de la inscripción de candidatos para el estamento de diputados nacionales, el peronismo logró la unidad de todas las fuerzas para llevar una sola propuesta electoral de cara a las elecciones del 26O. Pensé a la insistencia de un sector interno del peronismo, que venía insistiendo, tanto a los armadores como al propio presidente del PJ, repetir la vieja y ya conocida opción de lista muleto. La política riojana tiene un historial de jugadas estratégicas que, en su momento, parecían infalibles. Una de ellas fue la utilización de listas muletos: dos listas del mismo partido compitiendo en una misma elección. La lógica era clara: polarizar la discusión entre sectores internos del oficialismo, copar la agenda mediática y dejar a la oposición sin espacio real para instalar su discurso o acceder a cargos electivos.

En tiempos de hegemonía peronista, este mecanismo funcionaba porque la oposición más fuerte era interna. Las disputas no eran “oficialismo versus oposición” sino “compañeros contra compañeros”. Las figuras de gran envergadura política y las estructuras territoriales sólidas del PJ permitían que, aun con divisiones, el poder siguiera concentrado. En ese contexto, partidos como la UCR o el PRO jugaban un papel secundario, con pocas chances reales de incidencia electoral.Sin embargo, el escenario cambió y el clima no está para experimentar y salirse del libreto del año 2021 que le permitió al peronismo riojano ganar los escaños de la cámara baja. Hoy, el escenario es otro. Tanto nivel nacional y provincial, La Libertad Avanza (LLA) irrumpió con fuerza, capitalizando no solo el descontento social, sino también el debilitamiento de la oposición tradicional. El PRO y la UCR, los más perjudicados, han perdido figuras clave, estructuras territoriales y hasta votos legislativos en ambas cámaras. Parte de sus dirigentes y militantes migraron a LLA, transformándose en un nuevo núcleo opositor con aspiraciones reales de poder.
Este fenómeno no es exclusivo de la oposición. También dentro del PJ ha habido, y probablemente habrá, dirigentes que busquen reubicarse en el nuevo mapa político, ya sea por afinidad ideológica, oportunidad electoral o diferencias internas.En La Rioja, la situación presentaba dos caminos dentro del oficialismo:
1. Unidad total: una sola lista que concentre fuerzas, evite la dispersión de votos y garantice la mayor cantidad de bancas posibles.
2. Listas abiertas: permitir que todos los sectores internos compitan, apostando a sumar votos desde distintas expresiones del PJ.El problema es que, a diferencia del pasado, hoy la división no aseguraba mantener el control. Con una oposición competitiva y con recursos, la estrategia muleto puede terminar beneficiando al rival, fragmentando el voto oficialista y cediendo espacio en el Legislativo.Ventajas de la lista muleto (ayer y hoy):
• Amplificación mediática del oficialismo y sus candidatos.
• Contención de internas dentro de un marco partidario común.
• Diversificación de la oferta electoral para captar diferentes perfiles de votantes. Desventajas en el contexto actual:
• Riesgo concreto de pérdida de bancas legislativas.
• Posible debilitamiento del mensaje unificado y del liderazgo político.
• Incentivo a las fugas internas hacia otras fuerzas políticas.En síntesis, la lista muleto fue efectiva en un contexto de hegemonía y oposición débil.
Hoy, con una LLA fortalecida y nutrida de cuadros provenientes de otras fuerzas —y eventualmente también del PJ—, la decisión de utilizar esta estrategia implica un riesgo mayor. El oficialismo deberá medir si el beneficio de sumar voluntades internas supera el costo de ceder terreno a una oposición que, por primera vez en mucho tiempo, disputa de igual a igual.
