La actividad industrial volvió a mostrar números negativos y profundizó un escenario de debilidad que se arrastra desde hace meses, sin indicios claros de una mejora en el corto plazo.
De acuerdo con distintos relevamientos privados, la producción manufacturera acumuló una caída cercana al 4% en el primer bimestre del año, consolidando una tendencia contractiva que ya suma varios meses consecutivos en la comparación interanual.
El deterioro es generalizado, aunque con fuertes disparidades entre sectores. Mientras algunas ramas puntuales logran sostener niveles de actividad, otras —como la industria automotriz— registran desplomes significativos que arrastran el promedio general hacia abajo.
En febrero, además, la contracción se profundizó con caídas interanuales que rondaron el 7,9%, marcando uno de los peores registros recientes para la industria nacional.
Entre los factores que explican este escenario aparecen la debilidad del consumo interno, la pérdida de poder adquisitivo y el freno en la inversión, elementos que impactan de lleno en la producción y en la dinámica de las fábricas.
Aunque algunos informes señalan leves mejoras mensuales, los especialistas coinciden en que se trata de señales todavía insuficientes para hablar de una recuperación sostenida, en un contexto donde la demanda sigue deprimida y los costos continúan en alza.
Con este panorama, la industria se mantiene como uno de los sectores más golpeados de la economía, y su evolución aparece condicionada a una eventual reactivación del consumo y del crédito que, por ahora, no logra consolidarse.
