El politólogo y consultor Heber Sirerol analizó el panorama electoral riojano y advirtió que el peronismo enfrenta su mayor desafío: evitar la división interna en un contexto de paridad y alto porcentaje de indecisos.

La provincia de La Rioja ingresa en la recta decisiva hacia las elecciones provinciales con un tablero político marcado por tensiones internas, definiciones pendientes y un componente clave que aún no muestra todas sus cartas: el voto indeciso. El peronismo, fuerza que gobierna la provincia desde hace décadas, enfrenta uno de sus desafíos más importantes: la amenaza de la división en un contexto electoral extremadamente parejo.
En varios departamentos donde se renovarán bancas de diputados provinciales, la elección se perfila como una competencia de dos mitades casi equivalentes. En ese marco, una fractura interna dentro del peronismo podría ser letal: si una de esas mitades se rompe, el riesgo de perder la representación es alto, incluso en territorios que históricamente han sido bastiones del oficialismo.
Hoy más que nunca, la ecuación es clara: unidad o derrota. Las disputas locales, las diferencias personales y las aspiraciones legítimas de dirigentes y sectores deben encontrar un cauce de negociación. Es momento de renunciamientos históricos y gestos de grandeza para preservar la fuerza colectiva y garantizar que el proyecto político siga conduciendo la provincia. La historia electoral riojana demuestra que, cuando el peronismo se fragmenta, los adversarios capitalizan rápidamente ese vacío. A este cuadro se suma un factor que puede inclinar la balanza: un alto porcentaje de indecisos. Según las encuestas más recientes, este grupo representa un volumen significativo del electorado y, por ahora, sus preferencias no están claras. En su mayoría, se trata de ciudadanos desencantados con el proyecto del presidente Milei, pero que tampoco encuentran en el peronismo la expectativa de mejora o una alternativa real de cambio. Aquí surge un interrogante: ¿Habrá espacio para que líneas más moderadas, cercanas al centro de la grieta, capten este voto huérfano? Es una cuestión que, sin dudas, habrá que seguir de cerca. Mientras tanto, en la vereda opositora, La Libertad Avanza busca abrirse camino en el escenario provincial. Los nombres que suenan como posibles candidatos presentan, en su mayoría, un alto grado de desconocimiento público y carecen de antecedentes electorales significativos. Sin estructuras territoriales sólidas ni encuestas que respalden un crecimiento real, el armado libertario apuesta casi exclusivamente al efecto arrastre de la marca nacional y al fenómeno Milei. En síntesis, el panorama muestra un oficialismo que, si logra ordenar sus filas, sigue teniendo amplias posibilidades de triunfo. Pero también deja en claro que la dispersión interna y la indecisión del electorado son hoy las dos grandes amenazas. En un escenario tan ajustado, la diferencia entre ganar y perder no la marcará la oposición, sino la capacidad del peronismo de mantenerse unido bajo una misma bandera y de ofrecer un mensaje capaz de seducir a quienes todavía no saben a quién votar.
Lic. Heber Sirerol – Consultora Sintonía Fina
