Elecciones 2027: El poder Político se organiza.

Opinión- lic. Heber Sirerol

La política argentina ya empezó a jugar el partido de 2027.

Aunque falte más de un año para las elecciones presidenciales, el escenario comienza a ordenarse alrededor de dos figuras que, según buena parte de las mediciones que circulan, siguen concentrando los mayores niveles de intención de voto: Javier Milei y Cristina Fernández de Kirchner.

Eso convierte a ambos en algo más que dirigentes políticos. Son, en buena medida, los grandes electores de la próxima elección.

Lo que haga Milei con su espacio, con el PRO, con los sectores del radicalismo que puedan acercarse y con aquellos dirigentes que hoy orbitan alrededor del oficialismo será determinante. Pero también lo será lo que haga el peronismo.

Por otro lado, el desafío del peronismo ya no parece ser solamente conseguir la unidad interna. El desafío es bastante más grande: construir una mayoría electoral capaz de incorporar sectores que hoy no se sienten representados por ninguna de las dos grandes identidades que dominaron la política argentina en los últimos años.

Y en ese escenario vuelve a aparecer Sergio Massa.

El exministro de Economía está recuperando centralidad en la discusión política. Ya no solamente como dirigente del Frente Renovador, sino como uno de los nombres que algunos sectores comienzan a mirar para una eventual construcción presidencial. Una reciente medición de QSocial incluso lo volvió a poner a competir contra Milei, junto a Axel Kicillof, en distintos escenarios de 2027. Massa aparte de esto, siempre ha sido bien visto por el circulo rojo de la política, los grupos económicos e incluso la embajada Norte Americana.

Massa entiende, probablemente mejor que muchos, que una elección presidencial no se gana solamente con el núcleo duro propio, se gana ampliando y esa puede ser la discusión central que viene.

El peronismo deberá entender que necesita de Cristina para ser competitivo y más aún necesita ampliar para poder ganar. Deberá resolver qué lugar ocupa Kicillof, qué papel pretende jugar Massa y, sobre todo, cómo incorpora a gobernadores y dirigentes que hoy mantienen una relación más pragmática con la Casa Rosada.

No parece casual que Ricardo Quintela haya comenzado a moverse en esa dirección.

Después de la reunión que reunió a Massa, Kicillof, Máximo Kirchner y distintos referentes del peronismo, Quintela asumió un rol activo para intentar acercar a Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, y posteriormente también abrió la puerta a Martín Llaryora. Con Jalil se habría reunido en la zona rural de la ciudad de La Rioja.

Es decir: unidad sí, pero una unidad que exceda al peronismo tradicional. Esta idea militada por Quintela debe sumar más voces.

Milei, por su parte, si consigue ordenar a todo su espacio, sumar al PRO Macrista y a sectores que hoy están en discusión, el peronismo necesitará algo más que una foto de dirigentes abrazados, encima, los mismos dirigentes de siempre.

Todo esto, mientras la situación económica mejora solo para unos pocos sectores y resto espera la magia del mago Luis Caputo.

El peronismo Necesitará votos y para conseguirlos tendrá que construir un frente electoral amplio. Algo así como un frente de Centro derecha progresista cívico K. Es ironía, aclaro, pero no debe dejar a nadie afín a fuera.

Mientras tanto, La Rioja juega su propio partido

En La Rioja, la discusión nacional tiene su correlato.

Mientras todavía se debate cuándo se votará y, fundamentalmente, con qué sistema electoral, cada vez aparecen más voces dispuestas a discutir el regreso de la Ley de Lemas.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Ley de Lemas?

Básicamente, de un sistema que permite que dentro de un mismo espacio político puedan competir distintas listas o candidatos. Cada uno obtiene sus propios votos, pero esos votos se acumulan para el lema o espacio común. Finalmente, el candidato más votado dentro del lema ganador es quien termina obteniendo el cargo.

En términos sencillos: se puede competir internamente sin romper el frente electoral.

Ese mecanismo puede resultar atractivo cuando existen muchos candidatos dentro de un mismo espacio y nadie tiene suficiente fuerza para imponerse individualmente.

Y ahí aparece una paradoja interesante.

La Ley de Lemas no solamente puede resolverle hoy un problema al oficialismo, también puede resolverle un problema a la oposición. Porque la oposición riojana tiene exactamente el mismo dilema que el peronismo: cómo juntar dirigentes que tienen intereses, historias y discursos diferentes detrás de una misma oferta electoral.

La discusión sobre un eventual entendimiento político/Electoral entre la UCR y La Libertad Avanza es una muestra de eso.

Incluso, la misma Inés Brizuela y Doria, vicepresidenta de la UCR nacional, ha reconocido públicamente que existen conversaciones con dirigentes de La Libertad Avanza en torno a un eventual armado electoral. El dato no es menor porque durante los últimos años la dirigente radical fue también una de las voces críticas de distintas políticas del gobierno de Javier Milei. Pero bueno. Cambió de opinión.

La pregunta entonces aparece sola:

¿Qué pesa más a la hora de construir una candidatura: las ideas y valores o las posibilidades electorales?

Porque si radicales y libertarios terminan compartiendo una boleta, habrá que admitir que la política argentina está entrando definitivamente en una etapa donde las fronteras ideológicas son mucho más permeables que las electorales.

Ley de Lemas podría convertirse en una herramienta extraordinariamente funcional permitiría que distintos sectores mantengan sus identidades, sus candidatos y hasta sus discursos, pero compitan bajo un mismo paraguas electoral. Pensando en voz alta, hasta se me ocurre que lo que antes era división de la oposición, hoy podría confluir en una interna en sub-lemas de acumulación.

Es decir: unidad sí, pero una unidad que exceda al peronismo tradicional. Esta idea militada por Quintela debe sumar más voces.

El oficialismo puede beneficiarse porque evita una interna destructiva entre sus propios candidatos. Pero la disputa por apoyos y recursos seguirá.

La oposición también puede beneficiarse porque le permitiría reunir bajo una misma estructura a sectores que hoy aparecen dispersos. Pero la disputa será solo por los apoyos internos, porque los libertarios no se cederán recursos ni cargos.

Pero también puede generar el efecto contrario: multiplicar candidaturas, fragmentar partidos y convertir la elección general en una enorme confusión, teniendo como resultado abstención al voto e incertidumbre.

Por eso las reglas importan y mucho.

El problema que tiene el oficialismo

Mientras se discute el sistema electoral, el oficialismo riojano enfrenta otro problema bastante más profundo, todavía no existe un núcleo consolidado de poder después de Quintela.

Los nombres se siguen multiplicando:

Teresita Madera, Gabriela Pedrali, Florencia López, Armando Molina, Jorge Salomón, Fernando Rejal, Marcelo Del Moral, Rodrigo Brizuela y Doria y otros dirigentes aparecen, con distintos niveles de intensidad, en la conversación sucesoria. Del Moral, de hecho, ya confirmó públicamente que quiere ser gobernador y se pronunció a favor de la Ley de Lemas.

El problema no es que haya muchos candidatos, el problema es que ninguno parece todavía haber logrado construir una diferencia suficientemente grande sobre el resto y eso deja en evidencia una cuestión que venimos señalando desde hace tiempo: después del segundo mandato de Quintela, no hay un liderazgo consolidado.

Hay nombres, hay aspiraciones y hay movimientos pero todavía no hay un liderazgo ni un proyecto político indiscutible. La Oferta hasta hoy es la continuidad del plan actual. Si bien falta un tiempo aún, en el hipotético caso de un adelantamiento electoral, estamos a 6 meses de la eleccion.

Dentro del oficialismo parece haber comenzado a tomar fuerza por estos días la figura de Gabriela Pedrali. Si finalmente fuera ella la elegida, sería la tercera elección consecutiva en la que el peronismo oficialista vuelve a recurrir a la misma figura como parte central de su oferta electoral.

Las dos primeras fue junto a Ricardo Herrera, actual secretario de la gobernación. 2021–2023

Ahora nuevamente su nombre aparece entre los que buscan representar al espacio, eso puede ser leído como una cuota de confianza del gobernador, pero no es la unica.

Pero, también puede verse como una señal de que el oficialismo todavía no encontró una nueva figura capaz de representar al espacio.

Hay otros candaditos, donde Teresita Madera y Florencia López, son las Dos mujeres más nombradas para suceder a Quintela. Ambas, compañeras de Ricardo Quintela en la fórmula a la gobernación.

El verdadero problema actual, es quien mejor representa lo que quiere el peronismo como oferta electoral a la sociedad.

No quién tiene más aparato, No quién tiene más dirigentes, No quién aparece más veces en las fotos.

Sino quién puede convertirse en una figura capaz de generar expectativa en la competencia electoral.

Quintela juega otro partido

Mientras los nombres se amontonan en La Rioja, Quintela parece estar mirando un tablero bastante más grande, continúa trabajando en la unidad del Partido Justicialista y, al mismo tiempo, intenta ampliar esa construcción hacia sectores que hoy no están dentro del núcleo más cerrado del PJ.

Quintela parece entender que la discusión de 2027 no será solamente quién conduce el peronismo, será quién consigue construir el frente electoral más amplio, no por cantidad de nombres de dirigentes o sellos de goma, sino amplio en representación de lo que la sociedad Argentina demanda.

Y eso nos devuelve al principio.

Milei y Cristina siguen siendo los dos grandes polos de la elección que viene.

En Buenos Aires, en La Rioja y en el resto del país, esa es la discusión que recién comienza.

Porque en 2027 no alcanzará con tener un candidato.

Habrá que tener una coalición, pasamos de una elección de tercios en 2023 a una de polos bien contrapuestos en 2027. La lucha de modelos esta en marcha.

Vos, ¿ de qué lados estás?