Opinión: Lic. Heber Sirerol, Politólogo.
Hay algo que empieza a cambiar en el peronismo, porque hayan desaparecido las diferencias, ni porque Axel Kicillof se haya bajado de la discusión presidencial, Máximo Kirchner haya abandonado su lugar o Sergio Massa haya decidido qué hará en 2027.

No hay nada de eso resuelto, pero empieza a aparecer algo que hasta hace poco parecía imposible: la necesidad de construir coincidencias antes de discutir candidaturas.
El encuentro entre Massa, Kicillof, Máximo y gobernadores peronistas puede leerse como un intento de ordenar una oposición todavía atravesada por demasiadas heridas. Pero hay algo más importante: la coincidencia legislativa.
El peronismo empieza a entender que antes de decidir quién encabeza las formula, se necesita dejar en claro qué cosas está dispuesto a defender en conjunto.
El dato interesante del encuentro no es solamente quién estuvo, sino que dirigentes con enormes diferencias empiezan a discutir un mecanismo común frente al Gobierno de Javier Milei.
Una cosa es decir “hay que estar unidos”, otra es sentarse a discutir qué se vota, qué se rechaza, qué se negocia y qué límites no se cruzan. La agenda Legislativa parece ser el primer punto de unidad en el Pj.
Y ahí aparece Ricardo Quintela, el gobernador de La Rioja, viene intentando construir puentes dentro de un peronismo que todavía no consigue superar sus fracturas. Su intento de acercar a Kicillof y Máximo en La Rioja no terminó con la foto esperada, pero dejó algo claro: Quintela está jugando en la reconstrucción nacional del PJ.
Mientras tanto, Kicillof no se baja de la discusión presidencial y Massa vuelve a ocupar un lugar de articulación entre sectores que todavía no encuentran una síntesis.
Massa y la política del “yo te lo avisé”

Hay una estrategia que Sergio Massa podría explotar si finalmente decide competir: la política del “yo te lo avisé”.
Durante la campaña de 2023 advirtió sobre la dolarización, precio de alimentos, tarifas, combustibles, la ruptura con China y Brasil, el Mercosur, etc. y los efectos de determinadas políticas económicas.
Hoy podría construir una narrativa sencilla:
“Yo les dije lo que podía pasar. Ahora miren lo que está pasando.”
No significa que Massa ya sea candidato.
Significa que tiene una historia política para contar.
Claro que existe un problema: fue ministro de Economía y candidato del gobierno que perdió. No puede presentarse como alguien ajeno a aquella crisis, pero puede intentar convertir sus advertencias en identidad política.
El peronismo debe mirarse al espejo, acá aparece la parte incómoda.
El peronismo debe pensar si quiere tener razón en su crítica a Milei, o ganar la elección.
Hoy puede describir cada uno de los estragos que atribuye al Gobierno nacional. Puede hablar del salario, el endeudamiento, la salud, las universidades, la obra pública o el deterioro del Estado. Puede tener razón en todos los planteos pero tener razón no alcanza para ganar una elección.
El problema no es solamente lo que dice el peronismo. Es quién lo dice y en política no solo hay que ser, también hay que parecer y el peronismo no se parece hoy a lo que dice ser.
Necesita recuperar su vocación frentista. Volver a hablarle a quienes no son peronistas. Entender que un frente no implica renunciar a la identidad, sino construir una mayoría capaz de gobernar.
Quizás por eso el encuentro tenga más valor por lo que representa que por las candidaturas que pueda contener. Se empiezan a discutir qué pueden hacer juntos antes de decidir quién manda.
Y mientras tanto, La Rioja
Mientras el peronismo nacional intenta ordenar la casa, La Rioja empieza a ser observada por La Libertad Avanza.

La búsqueda de docentes, médicos y profesionales para convertirlos en candidatos en distintos departamentos muestra una estrategia concreta: pescar en el hartazgo.
LLa avanza no tiene aun candidato, se especula con Martin Menem o Amado Menem, todo dependerá como llegue Milei a la elección de 2027.
La dependencia que todavía existe del Estado provincial y municipal puede amortiguar parte de ese malestar, pero no lo elimina.
Por eso el peronismo no puede darse el lujo de dividirse demasiado, especialmente en el interior y mucho menos en Capital, donde tiene que revertir casi miles votos.
El problema del PJ riojano es que tiene dirigentes, estructura y territorio, pero todavía no tiene un candidato único con volumen suficiente en toda la provincia.
Hay un pelotón o al menos eso indican los sondeos y los números que tiene el gobernador. En un escenario electoral tan polarizado con la LLA, la estrategia, las reglas de juegos y la fecha de la elección serán claves para definir candidato/a.
Rejal, Pedrali, Madera, Florencia López, Armando Molina, Del Moral, Brizuela y Doria y otros nombres aparecen, se mueven, se reúnen, tantean escenarios pero casi todos tienen algo en común: están atados a acuerdos políticos que no dependen exclusivamente de ellos.

Por ahora hay clamor dirigencial, pero no clamor popular.
Muchos de estos apoyos dirigenciales expresados públicamente, van armando sectores internos que pujan por lograr el conceso. Pero, también el peronismo tiene en cuenta que si ninguno de los mencionado logra el apoyo generalizado internamente y a su vez pueda ser competitivo electoralmente, no se descarta buscar y construir nuevas figuras.
Y esa diferencia puede ser decisiva.
Falta “farmear aura”
“Farmear” viene del mundo de los videojuegos y significa repetir una acción para acumular puntos o recursos. “Aura”, en el lenguaje de internet, se usa para hablar de presencia, estilo o esa seguridad que hace que alguien destaque.
Entonces, cuando dicen que alguien está “farmeando aura”, quieren decir que está haciendo algo que le suma puntos de admiración, respeto o presencia.
Puede ser una entrada triunfal, una respuesta ingeniosa o incluso una forma irónica de señalar a alguien que está intentando demasiado llamar la atención.
Fontevecchia usó un término viral y se plegó a la moda para explicar por qué «Milei ya no farmea aura».
El periodista y empresario analizó el desgaste de la imagen presidencial y recurrió a una expresión nacida en las redes sociales para explicar por qué el libertario habría perdido parte del apoyo que supo construir.
Acá la usamos también para describir lo que pasa en el PJ. Hay una nueva palabra que sirve perfectamente para describir este momento:
Farmear aura: Todos están intentando hacerlo, recorrer, reunirse, aparecer, conseguir fotos, sumar dirigentes y Mostrar territorio.
El problema del PJ riojano es que tiene dirigentes, estructura y territorio, pero todavía no tiene un candidato único con volumen suficiente en toda la provincia.
El aura no se declara, se construye y aparece cuando un dirigente deja de ser uno más y empieza a instalarse como alguien inevitable.
Todavía ninguno llegó ahí, falta mucho o falta poco, dependerá de cuándo se vote.
Si la elección se adelanta, el escenario cambia por completo. Si se mantiene el calendario, todavía hay tiempo para que alguno crezca, otro se estanque y otro se desinfle.
Por eso muchos ya corren aunque nadie sepa exactamente cuándo empieza la carrera.
El peronismo nacional parece haber entendido algo que el riojano todavía debe resolver: la unidad no puede ser una consigna; tiene que ser una estrategia.
Porque una elección es una disputa por el futuro y cuando llegue el momento de votar, al peronismo no le alcanzará con tener razón y necesitará que la sociedad vuelva a creer que puede gobernar.