OPINION: Por Heber Sirerol – Politólogo
El Gobierno Provincial, tal como lo habíamos adelantado, anuncio la vuelta de los chachos para dentro de uno o dos meses mas. Él Banco Rioja, anuncio la puesta en marcha de una billetera virtual propia. La legislatura aprobó una ley de inclusión y educación financiera digital. Ahora bien ¿Qué pasa si unimos todo esto?.

La discusión sobre los Chachos suele quedar atrapada en un debate político que muchas veces impide observar una cuestión central: el costo de implementarlos.
La provincia de La Rioja tiene autorizada la emisión de aproximadamente 20.000 millones de pesos en Bonos de Cancelación de Deuda, conocidos popularmente como Chacho, incluso en el presupuesto actual. Sin embargo, más allá de la discusión sobre la necesidad o conveniencia de la herramienta, existe una pregunta que merece ser analizada: ¿tiene sentido emitirlos en papel en pleno 2026?
Cada billete implica costos de diseño, impresión, distribución, almacenamiento, seguridad y reposición. A eso se suma la logística necesaria para trasladarlos a cada rincón de una provincia extensa, con departamentos alejados de la capital y con una estructura estatal que debe garantizar disponibilidad permanente.
La tecnología actual permite pensar alternativas más eficientes.
Esto no es una novedad, muchas tarjetas de créditos o billeteras virtuales en el afán de incentivar el uso de las mismas, otorgan millas, puntos, token, etc. El Banco Rioja, si analiza esto puede incluso otorgar chachos digitales, para fortalecer el uso, buscan potenciar los sectores que mas lo necesitan.
La Rioja cuenta con una ventaja que pocas provincias poseen: un banco propio. Banco Rioja administra más de cien mil cuentas vinculadas directa o indirectamente al Estado provincial y ya anunció el desarrollo de una billetera digital propia. Tema, que lleva tiempo en análisis (más de 4 años) sin aun la implementación.
Sobre esa infraestructura podría construirse un sistema de Chachos digitales, eliminando gran parte de los costos operativos asociados a la emisión física.
La propuesta es relativamente simple. En lugar de imprimir papel moneda, el bono podría acreditarse digitalmente en las cuentas de los beneficiarios a través de una billetera virtual específica. Cada usuario dispondría de un saldo expresado en Chachos o en pesos equivalentes, identificado mediante tecnología de validación digital y con trazabilidad completa de las operaciones.
Las ventajas son múltiples.

En primer lugar, desaparecen los costos logísticos de impresión y transporte. En segundo término, se reduce prácticamente a cero el riesgo de falsificaciones. También se obtiene información en tiempo real sobre circulación, utilización y aceptación de la herramienta.
Pero existe un beneficio adicional que podría transformar al instrumento en un verdadero dinamizador económico.
Los Chachos digitales podrían tener incentivos especiales para el pago de servicios públicos provinciales. Luz, agua, internet, transporte, tributos provinciales o tasas municipales podrían incorporar descuentos, bonificaciones o beneficios para quienes utilicen esta modalidad de pago, tendiendo a bajar la morosidad y permitiendo que las familias hagan circular entre el comercio local y el pago de estas contribuciones.
De esta manera, el bono no solamente circularía dentro de la economía riojana sino que además fortalecería los mecanismos de recaudación estatal.
La provincia cuenta con una ventaja estratégica adicional: gran parte de los organismos que cobran servicios o impuestos ya operan dentro del ecosistema financiero del Banco Rioja. Esto permite construir un circuito integrado entre emisión, circulación, cobro y cancelación sin necesidad de desarrollar estructuras completamente nuevas.
El verdadero desafío del siglo XXI no es emitir una cuasimoneda. Es hacerlo de manera inteligente.
Es importante aclarar, que esto no es una novedad, muchas tarjetas de créditos o billeteras virtuales en el afán de incentivar el uso de las mismas, otorgan millas, puntos, token, etc. El Banco Rioja, si analiza esto puedo incluso otorgar chachos digitales, para fortalecer el uso, buscan potenciar los sectores que mas lo necestian.

Mientras algunos siguen discutiendo si los Chachos son una herramienta del pasado o del futuro, quizás la pregunta correcta sea otra: ¿por qué seguir pensando en papel cuando la provincia ya tiene las herramientas para construir una moneda digital de circulación local?
Tal vez el debate no sea solo si vuelven los Chachos o no.
Tal vez el debate sea qué necesita La Rioja para los próximos años en materia de inclusión financiera digital.