10 puntos que el próximo gobernador/a de La Rioja deberá tener presente

Por Heber Sirerol, politólogo.

El calendario político en La Rioja empezó a moverse antes de lo habitual. Un año atravesado por la irrupción del Mundial 2026 —que inevitablemente ordena y condiciona la agenda pública— aceleró los tiempos: en el peronismo ya se perciben reposicionamientos, tensiones y nombres en danza; en la oposición, estrategias más coordinadas y vocación de crecimiento, aunque atados en gran medida al éxito o fracaso de Milei, mientras que a nivel municipal el ritmo aún es más lento, más expectante, a la espera. Todavía no hay aun nombres instalados como posibles próximo intendente.

En ese contexto, hay una discusión que corre el riesgo de quedar relegada: la de las ideas. Porque mientras la política define candidaturas, la sociedad sigue esperando respuestas a temas que hoy le afligen. 

Y ahí también es necesario asumir una autocrítica, especialmente desde el peronismo: durante años se logró sostener la gobernabilidad, pero muchas veces sin avanzar en transformaciones estructurales de fondo, que hoy son impostergables. Se administró la urgencia, pero no siempre se planificó el desarrollo. Hoy ese margen se achicó, productos de nuevas demandas, nuevos estilos de liderazgos y sobretodo la sobreexposición mediante redes. 

Los datos ayudan a dimensionar el desafío. La Rioja mantiene una fuerte dependencia de los recursos nacionales —superior al 90%—, lo que limita su autonomía. Tema que no es de ahora, pero sin los recursos extras hoy es aún más terrible la situación. El empleo público continúa siendo un pilar central del ingreso provincial, el Estado como gran empleador, pero cada vez menos recursos; mientras el sector privado enfrenta dificultades para sostenerse, más aún, para expandirse. A esto se suman tensiones sociales persistentes en materia de ingresos, acceso a servicios básicos y calidad sanitaria, seguridad y  educativa.

Frente a este escenario, más que certezas cerradas, lo que se necesita es abrir una conversaciones serias. No sobre nombres, sino sobre RUMBO.

A modo de aporte a la discusión democrática —y con la convicción de que son solo algunos entre muchos posibles— propongo diez ejes que deberían formar parte de ese debate:

  1. Coparticipación y fondos extra
    Discutir cómo lograr mayor previsibilidad financiera y reducir la dependencia estructural sin perder capacidad de negociación política. La coparticipación y los fondos extras compensatorios enviados de nación, deben buscar un mecanismo que rompa la discrecionalidad en detrimento de lo que le corresponde a los riojanos, gobierne quien gobierne. 
  2. Reforma tributaria provincial
    Pensar un sistema más simple, eficiente y justo, que amplíe la base contributiva sin ahogar la actividad económica. Ampliar los niveles de recaudación sumará al concepto de independencia económica.
  3. Prioridades esenciales del Estado
    Ordenar la gestión en torno a alimentación, salud, educación y seguridad como núcleos básicos de legitimidad. Las necesidades son infinitas y los recursos escasos, debido a esto, establecer claramente un orden de prioridades que garanticen el acceso a lo básico para cualquier ciudadano. 
  4. Acuerdos políticos de largo plazo
    Construir consensos entre fuerzas con representación para definir políticas estables en temas como pago y toma de deuda, inversiones públicas  y desarrollo productivo. Minería, energía y agua, solo para nombrar algunos, deben ser políticas públicas.
  5. Modernización del Estado
    Debatir cómo lograr un Estado más eficiente, transparente e innovador, sin perder su función social. El uso de las tecnologías deberá ser una regla y no excepción. Crear nuevos servicios desde el Estado con el personal que cuenta y ampliar su red de incumbencia. Contamos con el recurso más valioso: el humano.
  6. Regionalización y desarrollo territorial
    Repensar la relación provincia-municipios para garantizar equidad, descentralización y planificación conjunta. El trato igualitario entre municipios desiguales no puede seguir pasando. La regionalización dará volumen de consumo y políticas conjunta en desarrollo.
  7. Recursos naturales y matriz productiva
    Definir reglas claras para el desarrollo de minería, energías renovables y producción agropecuaria, etc. con equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad. No podemos permitirnos la duda de nadie en estos temas. La búsqueda de nuevos horizontes productivos, como el cannabis, la industria del conocimiento, podrían ser unos de ellos.
  8. Economía del conocimiento
    La Rioja posee una empresa estatal , Internet para todos, lo cual la posiciona entre las provincias con mayor conectividad del país. Aprovechar la conectividad para formar talento y generar nuevas oportunidades productivas basadas en el conocimiento. La oferta académica y educativa debería ofrecer una oportunidad sobre esto. Reparar las desventajas geográficas con la producción de esta industria creciente en todo el mundo.
  9. Turismo como política estratégica
    Pasar del potencial a la acción, con inversión, planificación y profesionalización del sector.
  10. Nuevas demandas sociales y calidad democrática
    Promover un Estado más abierto, participativo y respetuoso de la diversidad de miradas.

Estos puntos no son un programa cerrado ni una receta. Son, en todo caso, una invitación a sumar otros temas que consideramos que necesitan prioridad absoluta.

Una invitación a correr el eje del debate. A discutir en serio qué provincia queremos construir. A asumir que los desafíos actuales no se resuelven con inercia ni con discursos, sino con decisiones.

La política riojana ya empezó a moverse. Pero quizás hay preguntas importante todavía no está del todo planteada.

¿Sobre qué bases queremos discutir el futuro? Y, sobre todo, ¿Qué otros temas urgentes y necesarios crees que deberían estar en esa agenda?

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